Incomunicación Social

A la señora María Elena de Anda, presidenta municipal de Tepatitlán, le va a venir pasando lo mismo que al presidente Andrés Manuel López Obrador con los medios de comunicación, que todos los días le publican las malas porque ninguno lo quiere. Periódicos y revistas, noticieros y comentaristas de las cadenas de radio y televisión le critican lo que hace y lo que no hace. Sólo es apoyado en forma incondicional por dos o tres de los llamados youtubers rastreros que le justifican y festejan cada una de las barbaridades que dice cada mañana.

Aunque en el caso de AMLO se debe más que nada a su incapacidad y a su soberbia, lo que no ocurre con la señora Nena de Anda, que simplemente se quedó sin nadie que le maneje la comunicación social tras la salida del ingeniero Quetzalcoatl Gómez Cabrera que lo hacía muy bien, y ahora ni se enteran los medios de lo que hace la autoridad municipal y por lo tanto no le dan difusión. Esto le acarrea un doble problema a la Alcaldesa, por una parte la mayoría ignora los esfuerzos de su gobierno municipal, y por la otra esto incomoda a los medios y por ese camino el resultado será el que mencionábamos al principio.

Le cuento una anécdota acerca de cómo funcionaba la Comunicación Social del ayuntamiento hasta hace un par de semanas, y le doy un dato acerca de cómo “funciona” ahora, para que usted, lector, saque sus propias conclusiones y coincida o no con nosotros acerca de si le va a ir bien o mal a este gobierno municipal con el cambio que hicieron en esa dependencia:

Hace un par de meses fui al Vivero Municipal a pedir algunos arbolitos para plantarlos en la colonia. No era la primera vez que lo hacía, me los han regalado en ocasiones anteriores y los he plantado junto con otros que he comprado. Bueno pues ahora me dijeron que sí tenían arbolitos para regalar, pero que había un nuevo protocolo, que había que llevar una fotografía de los hoyos donde los iba a sembrar, que porque luego la gente los pide y no los planta. “¿Pues qué no llevan un control de a quién se los entregan y qué hace con ellos? -les pregunté- a mí no es la primera vez que me los dan y todos los he plantado”. Pues sí, pero ahora tiene que traer antes una foto de los hoyos.

Ah -me dio coraje porque la Dirección de Ecología de la que depende el Vivero acababa de autorizar la tala de árboles en varios puntos de la ciudad- qué bonita política de ecología tienen -les dije-, por un lado autorizan la tala de árboles ya grandes, y por otra dificultan la plantación de arbolitos nuevos. No pues sí que están bien jodidos, les dije y me fui mucho a por donde había llegado.

Pensé de inmediato en escribir sobre el tema, porque me pareció aberrante talar árboles añosos y dificultar la siembra de nuevos para reemplazarlos, pero necesitaba el nombre del director de Ecología para mencionarlo, así que le llamé al ingeniero Quetzalcoatl para preguntarle cómo se llamaba. “¿Para qué quiere el nombre Don Gus? -me dijo tan amable como siempre el entonces director de Comunicación Social-, no me lo vaya a pasar a perjudicar”. ¿Por qué, es tu amigo? -le pregunté tras de contarle lo que había pasado, que no había podido conseguir yo unos arbolitos para plantarlos. “No -me contestó-, no es mi amigo, pero yo tengo que velar por la imagen de la Institución, es mi trabajo. Mejor espéreme tantito y déjeme ver si podemos solucionar el problema”. Muy eficiente Quetzalcoatl Gómez Cabrera, a los pocos minutos me llamó el Director de Ecología, me dio una explicación más convincente acerca del nuevo protocolo, me informó que apenas iban a llevar un control en Excel acerca de la donación de arbolitos, y que al día siguiente me enviaría los que necesitara para plantarlos.

Le llamé a Quetzalcoatl y le dije “Ingeniero te felicito, eres un funcionario muy eficiente y además muy leal, a otro cualquiera le hubiera valido madre que exhibiéramos a un director del ayuntamiento (que además estaba haciendo las cosas mal autorizando la tala de árboles), pero tú como dijiste, tienes que velar por la imagen de la Institución y lo haces bien”. Por eso me pagan Dos Gus -me contestó-, no le puedo fallar a la Señora de Anda que me trajo desde Guadalajara para encargarme de esto.

Bien. Hace menos de un mes se decidió que el ingeniero Gómez Cabrera se dedicara exclusivamente a la Informática en el ayuntamiento, y en su lugar se designó como directora de Comunicación Social a una muchacha que se llama Diana o algo así, que no tiene ninguna experiencia en el ramo, que no ha trabajado nunca en ningún medio de comunicación, y que al parecer que no tiene la menor idea de la función que le asignaron, sin contar su trato agrio, áspero, rasposo, me dicen que es prepotente y que cree que la tejieron a mano. Esto sería lo de menos, cada quien es como es y no lo vamos a cambiar, lo demás es que no hace su trabajo:

Entregó la señora María Elena de Anda varias patrullas nuevas a la Policía, y la flamante directora de Comunicación Social no convocó a los medios para que presenciaran la entrega y difundieran la noticia; reabrieron por fin la calle Hidalgo y lo mismo, no hubo fotos, no hubo video, porque a esta muchacha Diana le pareció que no era necesario; la Alcaldesa y el Director de Promoción Económica entregaron telas a las señoras que van a hacer uniformes escolares (lo que fue una buena idea de esa dependencia para que se ayuden en su economía esas mujeres), y a Comunicación Social le pasó de noche y lo dejó pasar de noche para los medios. ¿Qué hace entonces?, ¿a qué se dedica?, si no va a comunicarle a la sociedad lo que está haciendo su gobierno ¿por qué le pagan?

Hay excelentes comunicadores en Tepatitlán, en la televisión local, en la radio, en los impresos, en los portales de internet, me vienen a la mente Ramón Muñoz, Basilio Gutiérrez, Julio Ríos, Alejandro González, Eduardo Castellanos y Marcela Castellanos y varios más, todos con oficio y con conocimiento del medio, todos conocidos y amigos de todos, cualquiera de ellos estaría haciendo un buen papel en Comunicación Social del Ayuntamiento, y se les ocurre nombrar a una muchacha desconocida, que desconoce el oficio y a quienes lo ejercen, que no tiene idea de para qué la pusieron ahí (para difundir lo que haga de bueno la institución), y por añadidura con un carácter que no parece el de una muchacha. Quetzalcoatl -repito- lo estaba haciendo bien, y cualquier otro, u otra, lo haría mejor que esta muchacha Diana. Que no le sorprendan a la Señora Nena los resultados.

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